• Jesús y los escribas. Jesús y los fariseos.
    Jesús y los escribas. Jesús y los fariseos.

    Cuando la muchedumbre se marchaba, Jesús se retiraba a solas, subiendo al monte de los olivos. Le gustaban estos momentos en que hablaba con su Padre a solas. Le contaba todo lo que le preocupaba, igual que uno habla con un amigo. De estas conversaciones íntimas con Dios Padre recibía también la guía y la sabiduría para saber cómo reaccionar, al hablar con la gente.

  • Jesús pasaba a menudo la noche aparte, ...
    Jesús pasaba a menudo la noche aparte, ...

    ... Jesús pasaba a menudo la noche aparte, en un lugar solitario, en el monte o en el desierto. Al amanecer volvía a la ciudad y, como de costumbre, iba al templo, donde oraba y enseñaba.

  • En cuanto llegaba al templo, ...
    En cuanto llegaba al templo, ...

    ... era rodeado inmediatamente por muchas personas que tenían preguntas diversas. Algunos querían ser curados. Jesús se sentaba y comenzaba a enseñar. A las responsables religiosos no les gustaba todo esto, y buscaron una manera de poner a prueba a Jesús. Querían encontrar una excusa para acusarle.

  • Los maestros de la ley ...
    Los maestros de la ley ...

    ... y los fariseos trajeron ante Jesús a una mujer sorprendida en adulterio y le dijeron: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida mientras traicionaba a su marido. En la ley, Moisés nos ordenó matar a pedradas a estas mujeres infieles. ¿ Tú, qué dices sobre eso?“ Jesús sabía que trataban de ponerle una trampa.

  • Así que, Jesús, ...
    Así que, Jesús, ...

    ... conociendo todos sus pensamientos e intenciones, escuchaba atentamente sin abrir la boca. Luego, inclinándose, comenzó a escribir en la tierra. Insistían en preguntarle. Entonces Jesús se levantó y les miró.

  • Con voz decidida dijo: ...
    Con voz decidida dijo: ...

    ... “El que no tenga pecado, que sea el primero en tirarle las piedras“. Luego se volvió a inclinar y escribía en el suelo. Al oír sus palabras, aquellos hombres se marcharon uno tras otro, empezando por los más viejos. ¡La conciencia les acusaba de sus pecados! No tenían el derecho de condenar a la mujer.

  • Luego, Jesús se levantó ...
    Luego, Jesús se levantó ...

    ... y se encontró con esta mujer a solas. Le preguntó: “¿dónde están tus acusadores? Yo tampoco te condeno. Vete, pero no peques más” Esta historia, contada en el Evangelio de Juan, te enseña que Jesús no rechaza a quien reconoce sus errores en la vida. Todos hacemos cosas malas, pero sólo si admitimos nuestra culpa podemos recibir el perdón de Dios. ¡Y entonces ya nadie nos condenará!

  • Jesús perdona y libera
    Jesús perdona y libera

    Jesucristo, el Hijo de Dios, es el único que ha vivido en este mundo sin haber pecado jamás. Murió y resucitó, y tiene el poder de liberarnos de todo mal y de ayudarnos a vivir como le gusta. ¡Jamás lo conseguiríamos con nuestros propios esfuerzos! Jesús nos anima a hablarle en oración como a un amigo que nos conoce perfectamente. Él quiere perdonar nuestros pecados y guiar a quien confíe en Él, y apoyarle en todos los momentos de la vida.

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